miércoles, 29 de agosto de 2012

CONTINUACIÓN 5 CAP 2

Parecía un callejón sin salida, con paredes de desgastado ladrillo. La oscuridad, lo más predominante de ese lugar, era vencida por unos pocos rayos que dejaban ver las farolas de la calle vecina. Nicole se encontraba a unos metros de una figura, borrosa. Quiso acercarse más pero, para su sorpresa, sin haber movido si quiera el pie, se encontraba cara a cara con aquel que vestía una túnica negra hace apenas unas horas.
- Ja ja ja. Ya está hecho.
No fue esa voz lo que más le sorprendió a Nicole, sino que se encontraba entre aquel ser de la túnica y dos personas que, no eran ni más ni menos, que su “protector” Daniel y ella misma. Este se encontraba a pocos pasos de Nicole, con los ojos completamente en blanco y con la espada aún desenvainada, que parecía peligrosamente a punto de caer sobre el frío suelo. Se vio a si misma girando la cabeza sin parar, buscando a su agresor, al parecer, sin éxito. De nuevo, se movió gracias a su pensamiento y se colocó justo enfrente de Daniel. Intentó tocarle la cara para hacerle reaccionar. Sus dedos traspasaron su piel una y otra vez, sin el resultado esperado. Al parecer no podía tocar nada en su “estado”. Al ver esto, se limitó a esperar y observar lo que estaba a punto de suceder.
Urbel, que apareció entre las sombras, se encontraba en ese momento, detrás de la “antigua” Nicole, que con el rostro parcialmente cubierto, dejaba caer su larga cabellera.
- Vas a venir conmigo Nicole. Tranquila, no vamos a hacerte ningún daño.- Le susurró al oído- Pero Daniel... No creo que tenga tanta suerte. Tal vez lo torturen hasta que nuestro amo Ipos se canse de él.
Nicole, levantó la cabeza, lentamente, con tranquilidad, sin temer ni por su vida ni por la de su recién y nuevo amigo. Los mechones de su pelo caían por todas partes, sin ningún tipo de orden, salvajes, alocados. Y giró la cabeza.
- ¿Vas a venir conmigo pues? Buena chica. Tal vez no sean tan duros con tu amigo, aunque su destino está seguro a pesar de todo- dijo cogiéndole de la muñeca.
- Date prisa, Urbel- exigió su compañero que se encontraba en ese momento a su lado- Ipos no es conocido por tener mucha paciencia.
- No te atrevas a mandarme a mí, Marizal. Recuerda que no eres nada sin mí, ¿me oyes? Nada.
- Lo que tú digas. Cógela y vámonos.
Aún con la mano en su muñeca, Urbel se dispuso a caminar, pero Nicole no se movió del sitio.
- ¿No me has oído? ¡Muévete!- exclamó cada vez más impacientado.
- Una cría que hace perder la paciencia al gran Urbel. No se qué vio en ti Ipos para nombrarte Superior. ¿No eres capaz ni de moverla un centímetro?
-  Te repito: ¡no vuelvas a hablarme en ese tono! ¡Y no olvides quién es ella!
 
- Claro que no lo olvido. La llevamos buscando desde hace dos milenios, ¿cómo voy a olvidarme?
 
- Bien, marchémonos de una vez-dijo apretando de nuevo su mano, pero en lugar de la piel de Nicole, solo notó el tacto de su propia piel.
Marizal, que tampoco que había percatado de lo ocurrido, giró la cabeza en busca de Nicole.
- ¿Dónde está?- preguntó en un tono considerablemente alto.
- Como si yo lo supiera- respondió Marizal.
- Es curioso. Ipos se acuerda aún de mí. Eso me halaga.
Ambos giraron la cabeza a donde escucharon la voz. Era la de Nicole, pero con un timbre diferente, como más…oscuro. Se encontraba apoyada en una de las paredes del callejón. Lo único que se veía de ella, era parcialmente su cara. Dos ojos negros como el azabache miraban fijamente a Urbel y a Marizal.

viernes, 13 de julio de 2012

CONTINUACIÓN 4 CAP 2


- ¿Allá a fuera? ¿A qué te refieres con eso?- preguntó Nicole.
- Los humanos no estáis tan solos como creéis- dijo apoyando de nuevo su cabeza en la cama.- Todas esas invenciones… gnomos, hadas, sirenas… Todas esas criaturas han sido creadas por vosotros para que podáis sentiros parte de un todo mágico, para sentiros más grandes de lo que sois. Son solo eso, invenciones. Pero hay criaturas, mucho más espeluznantes y sobretodo reales, como tú y como yo allá a fuera. No fuimos creados para serviros sino para mantener el equilibrio entre el bien, con lo que nos representáis los humanos, y el mal seguido según vosotros, por los demonios.
- ¿Quieres decir que los demonios existen? – preguntó Nicole.
- ¿Crees que los ángeles existen?
- Sí, bueno. Nos han hablado de ellos en el colegio.
- Pues si crees que existen, ¿qué te hace pensar que no existe el opuesto?
- A ver si lo he entendido- dijo poniéndose en pie y girando su cuerpo para poder verle apropiadamente- ¿Me estás diciendo que los ángeles y los demonios existen? ¿Me estás tomando el pelo?
- ¿Qué te hace pensar que estoy bromeando?
- Esto es un poco surrealista- se pasó la mano por el pelo dejando varios mechones de negro azabache despeinados.

¿Ángeles? ¿Demonios? Nunca se había parado a pensar sobre ello, tenía más cosas importantes de las cuales preocuparse.

- Por cierto, ¿cómo va ese sueño tuyo?- preguntó Daniel.
- Ah, bueno volví a soñar hace… Espera. ¿Cómo sabes tú eso?
- Ya te lo he dicho. Sabemos más sobre ti de lo que crees.
- No me digas que tú eres uno de esos ángeles.
- Básicamente, sí- dijo levantándose, como si quisiera reafirmar lo dicho.
- Vale, esto ya no es normal. Hay un loco en mi habitación (“¡en mi habitación!”) que dice que los ángeles y los demonios existen y que él es uno de ellos. Esto es surrealista.

Siguió paseándose por la habitación, aún sin poder creerse todo lo que el tal Daniel le había dicho. ¿Él un ángel?  Siempre había oído hablar de los ángeles en su colegio junto con todo eso del bien y del mal. Nunca pensó en que fuera algo real, no tangible al menos.

- Tú… ¿Un ángel?
- ¿Sigues sin creértelo?
- ¿Cómo quieres que lo haga? – se quedó mirando a Daniel mientras cruzaba los brazos.
- Entonces, lo mejor será que lo veas por ti misma- respondió mientras se pasaba la mano de nuevo por su pelo despeinado.

Antes de que pudiera preguntar nada, se vio rodeada de imágenes, todas juntas, sin ningún tipo de orden aparente. Algunas no eran ni tan siquiera nítidas, como si de manchas se trataran. De repente, se pararon, dejando ver un lugar que ya le resultaba conocido a Nicole.