- Esto son… ¿alas? No. Imposible- se dijo, a la vez que se
acercaba al monitor de su ordenador para ver mejor la imagen.- ¿Nadie ha dicho
nada?
Para su decepción, todas las conclusiones que pudo
encontrar, todas las opiniones, todas las versiones que vio sobre el incidente,
lo relacionaron a la poca visibilidad a causa del humo y a la conmoción de lo
ocurrido, por lo que nadie había comentado nada acerca de esas “manchas en la
espalda” de las sombras.
- Nicole.
“No puede ser. Te estás volviendo loca, Nicole. Olvídalo.
Son imaginaciones tuyas. Ese accidente ocurrió el mismo día en que naciste por
casualidad. Sí, eso es. Casualidad…”
- NICOLE.
- ¡Ah!- pegó un brinco del susto- ¡En seguida bajo mamá!
“Pero, si fue una simple casualidad ¿por qué sigo
preocupada?” Se dijo mientras bajaba las escaleras, aún con el accidente metido
en su cabeza.
- ¿Qué estabas haciendo Nicole? Siempre tenemos que esperar
por ti para cenar- se quejó su padre.
- Estaba mirando una cosa en Internet ¿vale, papá? Era para
un trabajo.
- Pero no tienes que hacer todos los días trabajos, ¿verdad?
- No, papá- dijo poniendo los ojos en blanco.
- Bien, pues a ver si para la próxima vez, te sientas a la
vez que el resto de la familia.
- Descuida papá.
La familia de Nicole, como otra cualquiera, tenía sus
discusiones y sus peleas. A decir verdad, los sueños de Nicole consiguieron
unirla más a su madre. Cada vez se sentía más unida a ella, aunque lo
relacionaba más el amor madre-hija. Con su padre, en cambio, no todo eran risas
y complejidad, sino más bien lo contrario. Esta era, simplemente, una de las
muchas discusiones que solía tener con él.
- Bueno cariño, ¿qué tal el día? ¿De qué va ese trabajo?- su
madre tenía una manera sutil de zanjar las discusiones, mientras se llevaba el
tenedor lleno de pasta a la boca.
- Pues ha ido como siempre mamá. El trabajo que nos han
mandado hoy, trata de buscar algo que haya ocurrido el mismo año en el que
hemos nacido.
- Vaya, suena interesante.
- Sí. ¿Sabes lo curioso? Encontré que un avión se estrelló
cerca del bosque que hay en el aeropuerto, el 2 de Junio.
- Ese es el día de tu cumpleaños- comentó su padre.
- Muy agudo papá. Pero sí. Por eso me llamó la atención.
¿Vosotros sabéis algo de eso?
- Siempre ocurren cosas como esas cariño, es difícil
acordarse de todas, y más, si hay que acordarse de una en concreto- respondió
su madre.
Una vez acabada la cena, Nicole subió a su habitación. Sin
saber muy bien el por qué, se fue directa a la cama y se tumbó boca arriba, de
modo que podía mirar el cielo que mostraba la ventana. Un cielo azul, despejado
y casi sin ninguna nube. Como si el viento tan solo fuera una mera brisa que
dificultaba el paso del propio cielo y de sus nubes. El sueño comenzó a bajar
los párpados a Nicole, y antes de que pudiera darse cuenta, el sueño pasó a ser
la realidad.
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